La sociedad actual experimenta una época de grandes cambios como consecuencia de los avances científicos y tecnológicos que transforman las maneras de acceder y generar conocimiento.

En este contexto, la educación se enfrenta al reto de la innovación como una de las estrategias para responder a un mundo cambiante que le exige replantear sus funciones sustantivas en busca de lograr el desarrollo al que aspiran las políticas nacionales e internacionales.

La educación superior requiere innovarse, realizar cambios profundos en todas sus dimensiones, procesos y agentes que participan en ella; de manera específica, la dimensión curricular cobra relevancia ante la necesidad de adecuar la formación profesional que ofrecen los programas, a las demandas del mercado de trabajo. Para ello, requiere enfocar sus acciones hacia la innovación de un currículo que forme profesionales para la sociedad actual, con competencias para construir y transformar conocimientos a través de la resolución de problemas complejos en contextos de participación activa y de colaboración.